jueves, 20 de agosto de 2026

¿Por qué la gente cree en un Dios, cosas raras o irracionales? Desde la filosofía, hasta la Disonancia Cognitiva y el cerebro bicameral.

 


A priori, la respuesta me podría resultar bastante sencilla. El ser humano es, como diría el psicólogo conductista Ramón Noguera, una “máquina de reconocer patrones”, es lo que nos ha permitido evolucionar y predecir las conductas o contingencias de nuestro entorno; es decir, reconocer las amenazas para mantenernos con vida. Tener el conocimiento de que viene después nos avisa cuando mantenernos alerta para estar a salvo nosotros y nuestras crías. Negar la existencia de un Dios nos deja solos, porque nos advierte que tenemos que asumir la responsabilida que tenemos que actuar. Esta es una verdad incómoda. Ya el filósofo existencialista Jean-Paul Sartre hacía una especie de referencia sobre esta cuestión en 1946 en su conferencia: El existencialismo es humanismo.

“Si, por otra parte, dios no existe, no encontramos frente a nosotros valores u órdenes que legitimen nuestra conducta. Así, no tenemos ni detrás ni delante de nosotros, en el dominio luminoso de los valores, ni justificaciones ni excusas. Estamos solos, sin excusas.”

  
En otro momento, en este Blogg he tenido la oportunidad de hablar sobre la Disonancia Cognitiva y el estudio de León Festinger (a groso modo). En 1956 cuando publica su libro When Prophece Fails (Cuando falla la profecía), nos desarrolla su experiencia tras el estudio de una secta apocalíptica en la cual él y su equipo lograron infiltrarse. Los miembros de un grupo cerrado que seguían a una líder femenina (“Sra Keech”), que traía consigo la fecha del fin del mundo. Este grupo  había hecho un sacrificio considerable (dejando atrás familia, posesiones, amigos, trabajos), con la absoluta convicción de una creencia irracional.

Al no cumplirse tal evento, esta masa, que hasta entonces había sido un grupo cerrado, poco dispuesto a aceptar nuevos miembros, no les interesaba siquiera difundir sus creencias, lejos de abandonar su fe, pues la reforzaron y comenzaron a proceletizar. Así se dieron a conocer mediáticamente, buscaron nuevos conversos y sí, también fueron a casas tocando la puerta para divulgar sus creencias.

Este es un claro ejemplo de Disonancia Cognitiva, sucede porque esas personas hicieron un esfuerzo enorme para validar sus creencias y ahora aceptar que estaban equivocados, es profundamente aversivo, buscar nuevos conversos hace que se reduzca su sensación de estar trágicamente errados. Si el mundo no tocó su fin, no ha sido porque su creencia era una falsa, sino que la fe del grupo lo ha salvado y esa es una buena excusa con la que puedes vivir.     


Por último, y esto es va a encantar a los neurocientíficos, estuve leyendo sobre el cerebro Bicameral investigado por el psicólogo Julian Jaynes. Es una hipótesis bastante interesante publicada en su libro El origen de la conciencia en la ruptura de la mente bicameral.

Según nos cuenta, hace tres mil años el organismo no poseían una conciencia introspectiva como la que tenemos hoy. La idea de que los primeros humanos eran más propensos a tener alucinaciones y a "escuchar voces" También asegura que la deshidratación y la desnutrición estaban presentes en la vida primitiva por los más débiles, por tanto formaba parte de la vida cotidiana estas alucinaciones.
Jaynes parte del criterio de que en los primeros hombres operaba con una “mente bicameral” (es decir: dos cámaras). El hemisferio derecho “hablaba”, generaba las experiencias y las memorias que luego se transmitían al hemisferio izquierdo entendiendo como alucinaciones auditivas.    

Esta teoría ha sido fuertemente discutida, sin embargo, ofrece una buena explicación a la religión y a la idea de los ritos religiosos y la existencia de un Dios. Si el ser humano era propenso a entender estas voces como fenómenos externos y no como parte de una conciencia introspectiva, la ideas de que no estamos solos es bastante razonable, pero tiene una explicación natural y biológica reforzada por el entorno cultural de su momento que ha sido mantenida por refuerzo social a lo largo de la evolución. 
En muchas sociedades, incluso hoy en nuestros días, escuchar voces no es considerado como una “enfermedad mental”, sino como una forma de comunicarnos con lo divino, como es el caso de los chamanes o profetas. 

Creer en tonterías no nos hace mejores ni peores seres humanos, sino simplemente humanos y todos podemos caer en Sesgos Cognitivos y a menudo lo hacemos. Con lo que no podemos estar del todo de acuerdo es con la tontería de explicaciones que quieren ofrecer los nuevos "gurús" en redes sociales o templos religiosos, etc. Piensa lo que quieras, cree en lo que te haga sentir en paz. Es menester informarte sobre las explicaciones e investigaciones científicas, que tampoco son una certeza de nada. Los propios científicos también se enamoran de sus teoría y trucan los resultados para que salgan lo que ellos quieren. La clave está en ser cautos y entender que todos tenemos ideologías y que viene bien repasar la historia y dudar, hacer pausas y luego actuar sin traicionarnos a nosotros mismos.
 
                                                                                                         Walter Alan Nielf

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